La contaminación del río La Pasión evidencia una crisis humanitaria en Guatemala

21 September, 2015
Se estima en más de 6,000 personas las afectadas por la contaminación del Río La Pasión. Photo: OACNUDH/Tobia Zamora.
Se estima en más de 6,000 personas las afectadas por la contaminación del Río La Pasión. Photo: OACNUDH/Tobia Zamora.
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El joven Saúl Pauu Maaz es un líder indígena de la comunidad q'eqchí de Guatemala que contribuye desde hace más de 15 años a la reivindicación de los derechos de los pueblos ancestrales del país. Preocupado por la creciente expansión del cultivo de palma africana y la contaminación de una de las principales fuentes de agua de su comunidad –el río La Pasión-, no dudó en acudir a las Naciones Unidas para denunciar la situación.

Guatemala es un país muy diverso en recursos naturales donde se pueden encontrar numerosos proyectos de explotación minera y una variedad de empresas relacionadas con las plantaciones de madera, café y palma africana, entre otras. El impacto que este tipo de actividades tiene sobre las áreas verdes protegidas del país ocasiona a menudo tensas relaciones entre las comunidades locales y las empresas dedicadas a la agro-industria.

Durante los primeros meses de 2015, el río La Pasión ubicado en el norte de Guatemala, registró una alta mortandad de peces a lo largo de más de 140 kilómetros de su cauce. Este río es una de las principales fuentes de agua en el norte del país, área que concentra un tercio de los cultivos de palma africana. La comunidad indígena de Sayaxché –donde el 76% de la población vive en pobreza y de éste el 29% en pobreza extrema- fue una de las más afectadas por la contaminación del río al no poder abastecerse de agua y poniendo en peligro su principal medio de vida: la pesca.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUH) recibió la denuncia por parte del joven Saúl Pauu Maaz y otros líderes indígenas y organizó una misión a terreno junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) para analizar la situación humanitaria.

La misión comprobó tanto la existencia de contaminación en el río como el manejo de la crisis al margen de los derechos humanos de la población local por parte de la empresa de siembra y procesamiento de palma africana a la que se atribuyó la contaminación. Tras estos hallazgos, la misión se enfocó en la búsqueda de estrategias para abordar la crisis y coordinar una pronta recuperación de la zona afectada.

La oficina de OACNUDH en Guatemala desarrolló un análisis conjunto con la comunidad y las autoridades locales para lograr identificar las principales violaciones de derechos humanos alrededor de la siembra de palma africana en esta zona. Los resultados del análisis fueron hechos públicos por las Naciones Unidas dando voz así a comunidades que generalmente viven en la discriminación y la pobreza.

La lucha de Saúl no es fácil. A diario él tiene que enfrentar varios obstáculos como actos de intimidación y amenazas, pero está convencido que la rendición de justicia es la solución para resarcir a las víctimas. Saúl sigue adelante en su lucha y, junto a representantes de las comunidades locales, inició una causa penal por la contaminación del río La Pasión y actúa como representante e interlocutor con las comunidades afectadas para que sean informadas e incluidas en este proceso de intervención humanitaria.

Finalizada la misión de evaluación al terreno, el Equipo Humanitario de País de Guatemala presentó un plan de respuesta que busca asistir a unas 6,000 personas de las zonas más afectadas por este desastre. Adicionalmente se hicieron recomendaciones para mejorar los medios de vida, proteger las zonas verdes del país y respetar los derechos de las comunidades locales.