Colombia: Briefing Departamental, Vichada, enero a diciembre de 2025
El departamento de Vichada se encuentra ubicado al oriente del país, tiene una extensión territorial de 100.242 km², lo que equivale al 8,7 por ciento del territorio colombiano. Está conformado por 4 municipios: Puerto Carreño (capital del departamento), y los municipios de Cumaribo, La Primavera y Santa Rosalía.
Limita por el norte con el Río Meta y los departamentos de Arauca, Casanare y la República de Venezuela; por el Este con el río Orinoco que lo separa de la República de Venezuela, por el Sur con el río Guaviare que lo limita de los departamentos de Guainía y Guaviare y por el Oeste con los departamentos de Meta y Casanare.
El departamento cuenta con 46 resguardos indígenas, pertenecientes en su mayoría a los pueblos Sikuani, Piapoco, Piaroa, Puinave, Curripaco y Cubeo, los cuales cohabitan con comunidades campesinas.
MENSAJES CLAVES
• Durante el 2025, Vichada ha registrado un aumento de dinámicas asociadas al conflicto armado que ponen en riesgo la garantía de derechos, con especial afectación a comunidades rurales dispersas, indígenas, campesinas y migrantes. Se evidencia técnicas de control social y presencia de actores de grupos armados no estatales (GANE) en zonas periurbanas y ribereñas, incrementando la exposición de la población civil a riesgos de protección.
• La inseguridad alimentaria persiste en Vichada, afectando de manera especial a comunidades indígenas, rurales y población migrante, incluidas aquellas que habitan en asentamientos urbanos irregulares. La desnutrición infantil se mantiene bajo la mira, con presencia tanto en zonas apartadas como en contextos periurbanos donde las familias enfrentan limitaciones de acceso a alimentos y servicios básicos. Por otra parte, estas comunidades se han visto afectadas por fenómenos climáticos extremos que generan pérdidas recurrentes de cultivos, lo que agrava la situación y refuerza la necesidad de programas sostenibles de apoyo alimentario y nutrición.
• La población migrante y refugiada, principalmente proveniente de Venezuela, continúa enfrentando barreras para acceder a educación, salud, vivienda digna, medios de vida y procesos de regularización. Estas limitaciones se ven agravadas por situaciones de discriminación y xenofobia, afectando especialmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes. La persistencia de estas brechas incrementa su vulnerabilidad y hace urgente el fortalecimiento de las medidas de protección e integración social.
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