Guatemala Necesidades Humanitarias Remanentes (Enero 2026)

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Resumen

La inseguridad alimentaria y desnutrición aguda continúan siendo una de las afectaciones humanitarias más relevantes a la población guatemalteca. En los últimos años, el número de personas en inseguridad alimentaria a nivel de crisis y emergencia se ha mantenido en un rango entre 2.5 y 4 millones de personas (entre 14% y 22% de la población total). De estas, unas 500.000 personas han sido identificadas con necesidad de asistencia alimentaria de forma inmediata. En el caso de la desnutrición aguda, se han contabilizado un promedio de 22.000 casos y unos 105 fallecidos por año. Para ambas crisis, las áreas recurrentemente más afectadas coinciden e incluyen los departamentos de Chiquimula, Alta Verapaz, Quiché y Huehuetenango.

En el caso de la movilidad humana, los años 2023 y 2024 fueron los que registraron los mayores números en cuanto a flujos mixtos de personas migrantes, personas retornadas, solicitantes de asilo y de condición de refugiados. La mayor concentración de personas y las consiguientes necesidades humanitarias se registraron en la zona fronteriza con Honduras (Esquipulas), en corredores de tránsito (vía Ciudad de Guatemala o vía Santa Elena, Petén), en la zona fronteriza con México (Tecún Umán y Malacatán) y en poblaciones de acogida. Actualmente, los flujos mixtos con dirección al norte han disminuido considerablemente y lo que se detecta es la movilidad de personas retornadas de norte a sur (incluyendo retorno a Guatemala y al resto del continente).

En estos años, el Equipo Humanitario de País (EHP), bajo el liderazgo del Coordinador Residente y la asistencia técnica de OCHA, ha cubierto parte de estas necesidades a través de la movilización de fondos de los Planes de Respuesta Humanitaria (HRP). Entre 2022 y 2025, se han movilizado 182 millones de dólares USD, un 35% del total requerido.
En 2026 no habrá HRP y el EHP estará en transición hacia una estructura humanitaria más limitada en recursos humanos y financieros. Las necesidades humanitarias no desaparecen sino más bien podrían incrementarse, principalmente porque el cambio climático está incrementando la recurrencia y la intensidad de los fenómenos que impactan directamente en las poblaciones más necesitadas.

Habrá que mantener un monitoreo más amplio y eficiente, fortalecer las capacidades de respuesta en el nivel local, trabajar más coordinadamente con las contrapartes nacionales y abogar con los donantes porque los recursos para salvar vidas ya no disminuyan.